El vino para platos de carne blanca es un tipo de vino que marida idealmente con platos como el pollo, el pavo, la perdiz, la codorniz y la ternera. Suele ser un blanco seco o un tinto ligero, como un Chardonnay, un Sauvignon Blanc, un Riesling, un Pinot Noir, un Gamay o un Syrah, capaz de acompañar los sabores y los aromas de los platos de pollo. Es importante elegir un vino para platos de pollo que tenga un buen equilibrio entre acidez, azúcar y alcohol para realzar al máximo el sabor de los platos. Los blancos secos son especialmente populares para acompañar el pollo a la crema, y los tintos ligeros para el pollo a la parrilla o en salsa.