Sicilia
Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo, tiene desde hace siglos vocación vitícola. Plantado sobre tierras negras y volcánicas, su viñedo se considera uno de los más antiguos del mundo. Es el viñedo más extenso de Italia. La vid está presente en todas partes y llega hasta los 1200 metros de altitud en el Etna. El clima mediterráneo le resulta muy favorable: sol constante, temperaturas elevadas y escasas lluvias. Sus paisajes ondulados y su ligera brisa marina recuerdan a algunos rincones de California y Australia. Sicilia ofrece multitud de variedades autóctonas, entre las que la Nero d’Avola es la más reputada.
La subregión: el ETNA
Las viñas se encuentran en la vertiente este del Etna, el volcán activo de 3330 metros que domina el extremo noreste de Sicilia. Están situadas a 700 metros sobre el nivel del mar. Aquí el clima dista mucho del típico siciliano (cálido y seco): el clima del Etna es fresco y más lluvioso. Las temperaturas y las precipitaciones están influidas por la actividad volcánica y la altitud. Desde casi cualquier punto de las laderas del Etna, mirando hacia el este, se aprecia cómo la luz resplandeciente del Mediterráneo se refleja en las viñas. Este efecto es similar al que se describe en torno al lago Lemán y a lo largo del Mosela. Los viticultores explican que esto permite una maduración más completa de la uva, incluso a altitudes más elevadas y frescas.