Tras 6 años de escasez y muchas uvas perdidas, Bruno Landauer vuelve por fin con un nuevo vino de hielo (Eiswein). De hecho, el último databa de 2012. En origen, las uvas (50 % Furmint y 50 % Weissburgunder), procedentes de dos viñedos distintos, estaban destinadas a elaborar un vino dulce de tipo Beerenauslese y debían vendimiarse tres o cuatro días más tarde. Pero una fuerte helada inesperada la noche del 28 de noviembre de 2018 le hizo cambiar de opinión y le permitió elaborar este Eiswein...
Se trata, pues, de una microcuvée de unos 680 litros, vendimiada a las 5 de la mañana. La vendimia comenzó a -7 °C, el mínimo para un producto de este tipo. A las 12 h todo había terminado y las uvas empezaban su lentísimo ciclo de prensado. El color es claro, garantía del buen estado sanitario de las uvas. En nariz dominan la finura y la elegancia más que una gran potencia. La boca confirma la impresión olfativa, con mucho equilibrio y aromas de jengibre, de manzana verde, de membrillo, de anís, de cítricos frescos, de haba de cacao, de flores blancas y de especias dulces. Es un vino dulce que une finura y longitud y que demuestra la grandeza de los vinos de hielo.
Azúcares residuales: 145 g/L