En el corazón de la Patagonia argentina, la bodega Malma cuenta una historia familiar que comenzó en 1975 con Julio Viola. Tras años dedicados a la fruticultura, las primeras viñas se plantaron en 1999 en la región de Neuquén, lo que marcó el giro vitivinícola de la propiedad. Desde 2012, Ana Viola, hija del fundador, dirige la bodega y continúa la aventura con pasión y dinamismo. Las 129 hectáreas de viñedo se cultivan en agricultura ecológica, a 300 metros de altitud, sobre suelos de grava y arena azotados por los vientos fríos de la Patagonia. Este clima continental semiárido aporta a los vinos una frescura única y una gran precisión aromática. Malma es especialmente reconocida por sus Pinot Noir y Malbec, pero también por sus Chardonnay y sus cuvées Family Reserve. La filosofía de la familia Viola se basa en la excelencia, el respeto por la biodiversidad y la puesta en valor de un terroir extremo. Hoy, Malma se ha consolidado como una embajadora imprescindible de los vinos de la Patagonia, entre tradición y modernidad.