Sashimi de lubina, ensalada de verano de cítricos y aguacate
Hablemos poco, hablemos de vino
Este viñedo está situado en en el valle del Limarí, una zona privilegiada a 12 km del océano Pacífico, donde sopla una brisa marina fresca y constante. Estas condiciones excepcionales permiten disfrutar de temperaturas mucho más bajas que en el resto del valle, lo que lo convierte en el viñedo de clima más fresco de todo el valle del Limarí. Las viñas están plantadas en suelos calcáreos. El suelo es lo que hace único a Caliza: se trata de una caliza antigua muy porosa, procedente de una antigua terraza marina hoy visible en la superficie. Procedente de una pequeña parcela de 0,7 hectáreas, el vino encarna una verticalidad mineral digna de los grandes blancos de Borgoña.
La vendimia es totalmente manual. Las uvas, minuciosamente seleccionadas, se depositaron en pequeñas cajas de 20 kg para evitar cualquier oxidación. La fermentación tiene lugar en barricas de roble francés usadas, con una crianza de 10 meses.
Este vino despliega aromas de manzana verde, de limón maduro, de manzanilla, de pera Williams, de avellana tostada, de palomitas y de flores blancas, sostenidos por una mineralidad calcárea típica de los suelos calizos. En boca, el vino es tenso, preciso y salino, con una bonita frescura y una textura sedosa. El final es largo y vibrante, marcado por notas de cítricos y de piedrade sílex.
¿Adónde viajamos?
Limarí
El valle del Limarí es una de las regiones vinícolas más septentrionales de Chile. Por su cercanía al ecuador (por no hablar del desierto más seco del mundo, el de Atacama), el valle es una región cálida y seca. Aquí la vid crece gracias a la proximidad del río Limarí y del océano Pacífico. Las mañanas de verano, la niebla costera, la «camanchaca», se cuela en el valle y refresca los viñedos con el aire fresco y húmedo del océano durante buena parte de la mañana, hasta que sale el sol.
Fue Hernán Cortés quien ordenó, desde la conquista de México, el cultivo de la vid en 1524. Se extendió progresivamente de México hacia el sur hasta llegar a Chile en 1555. Durante los 3 primeros siglos de la colonización, en Chile solo se cultivó la país, una variedad tinta sin carácter y muy productiva. Hubo que esperar a mediados del siglo XIX para ver la introducción de variedades nobles: sobre todo cabernet sauvignon, merlot, syrah, sauvignon blanc y chardonnay. Veinte años después, la vinificación se modernizó por impulso de ricos propietarios y de expertos franceses a los que la filoxera en Europa había dejado sin trabajo.
Chile se extiende a lo largo de 4300 kilómetros de norte a sur. Está encajado entre el océano Pacífico al oeste, la cordillera de los Andes al este, el desierto de Atacama al norte y las llanuras de la Patagonia y los glaciares al sur. Estas barreras naturales impidieron que la filoxera entrara en el país. Aunque el país solo tiene 160 kilómetros de ancho, goza de condiciones ideales para el cultivo de variedades de regiones cálidas, intermedias o frescas, de modo que a menudo se le describe como un paraíso para el cultivo de la vid. Con cerca de 300 bodegas que producen vino embotellado, Chile oscila entre el 6.º y el 8.º puesto mundial.