¿Es el vino una buena inversión?

Antiguamente, el vino solo lo coleccionaba una élite, sobre todo grandes entendidos y propietarios de bodegas excepcionales. Hoy, esta bebida se ha consolidado como un activo tangible especialmente atractivo, hacia el que se vuelven numerosos inversores. No es, desde luego, la mejor inversión en términos de rentabilidad, pero presenta varias bazas que la convierten en un buen valor de inversión.
¿Por qué el vino es una buena inversión?
El vino no encabeza la clasificación cuando se trata de determinar qué inversión es la más rentable. Sin embargo, destinar parte del capital a los grandes vinos se basa en mecanismos económicos sólidos que distinguen esta bebida de las inversiones financieras tradicionales.
Una escasez mecánica y natural
Una empresa puede emitir nuevas acciones, algo que no puede hacer una bodega prestigiosa. Esta dispone de una superficie de producción limitada por su denominación. También hay que subrayar que, con el paso de los años, las botellas de una misma añada se van consumiendo. Por tanto, la oferta disminuye mientras la escasez del vino aumenta. Por regla general, cuanto más escasa es una botella, más probable es que su valor aumente.
Una descorrelación de los mercados financieros y un rendimiento atractivo
El valor de un gran vino no depende directamente de los tipos de interés ni de las variaciones de la bolsa. En periodos de inflación o de inestabilidad económica, los grandes vinos pueden constituir un activo menos sensible a las fluctuaciones de los mercados financieros. Además, en los últimos años, los índices especializados muestran rendimientos medios que a menudo se sitúan entre el 6 % y el 10 % anual para las botellas prestigiosas.
Un marco fiscal a menudo favorable
En Francia, la reventa de botellas de vino puede, en algunos casos, beneficiarse de un régimen fiscal ventajoso. No obstante, las modalidades de tributación varían según la naturaleza de la venta, el importe de la cesión y la normativa vigente.
Los riesgos y limitaciones de invertir en vino
Pese a sus numerosas ventajas, la inversión en vino tiene particularidades que pueden afectar directamente a la rentabilidad final. Se trata de:
La conservación
Ante todo, conviene subrayar que, contrariamente a lo que se suele creer, no todas las botellas de vino ganan valor con el tiempo. Solo un porcentaje muy reducido de la producción mundial tiene un verdadero potencial de guarda y de revalorización. Así pues, debes saber que una botella mal conservada puede perder todo su valor. Y hay una serie de condiciones óptimas que es imprescindible respetar para conservarla bien. Se trata de:
- Una temperatura estable de entre 12 °C y 14 °C;
- Un grado de humedad controlado (alrededor del 70 al 80 %);
- Una oscuridad total y ausencia de vibraciones.
La falta de liquidez y los gastos adicionales
Como el vino a menudo debe conservarse varios años antes de revalorizarse, revenderlo a su justo precio también exige mucho tiempo. A veces hay que esperar varios meses para materializar las ganancias. Además, una vez realizada la venta, algunos gastos adicionales pueden reducir tu beneficio: los gastos de almacenamiento, el seguro contra robo o rotura, las comisiones de las subastas y los gastos de transporte especializado.
