Hablemos poco, hablemos de vino
Morten Hallgren, viticultor, y su mujer Lisa, también chef de cocina, fundaron Ravines en 2001. Danés de nacimiento, Morten creció en la finca vitícola familiar de Côtes de Provence, en Francia, y después estudió enología en Montpellier. Uno de sus primeros trabajos fue en el Château Cos d'Estournel, en Burdeos, y muchos años más tarde, en 1998, empezó a trabajar como enólogo jefe para Dr. Konstantin Frank Cellars en los Finger Lakes, donde descubrió el enorme potencial del terroir y de los vinos de la región.
Este Riesling se elabora en un estilo decididamente seco, con uva procedente de los viñedos que bordean los lagos Keuka y Seneca. Estos viñedos se cultivan de forma sostenible y serían prácticamente ecológicos si no fuera por alguna intervención ocasional en las añadas húmedas y difíciles. La vendimia es manual y el prensado se hace con racimos enteros, lo que aporta algo de cuerpo. La fermentación y la crianza se llevan a cabo en depósitos de acero inoxidable, únicamente con levaduras autóctonas. Después, el vino tiene una crianza de 6 a 8 meses sobre lías finas. Es un Riesling seco, crujiente y tenso, con aromas y sabores vibrantes de flores blancas, limón amarillo, lima, melocotón blanco, piña ácida y un toque de piedra ahumada. Este vino da una impresión redonda y madura, sin pesadez y bien equilibrada gracias a su acidez natural. El final es sápido y mineral.
¿Adónde viajamos?
La pequeña historia del país
Estados Unidos

En Estados Unidos, el 90 % del vino producido procede de California. Fue la llegada de los buscadores de oro a California lo que impulsó la industria vitivinícola californiana a mediados del siglo XIX, sobre todo en la región de Sonoma y de Napa. A principios del siglo XX había 800 bodegas. De 1919 a 1933, la Ley Seca destruyó la gran mayoría de la industria vitivinícola californiana, hasta el punto de que en 1933 solo quedaban 140 bodegas que produjeran vino. Hasta 1960 la industria vitivinícola no empezó a recuperarse de la Ley Seca, y California era conocida sobre todo por la producción de vinos generosos (al estilo del Oporto). También en los años 60 se fundaron algunas de las bodegas más célebres (Mondavi, Heitz Wine Cellars, Stag’s Leap Wine Cellars, etc.). En 1976 tuvo lugar un acontecimiento decisivo: la legendaria cata más conocida como el «Juicio de París». En ella, los mejores vinos franceses se enfrentaron a los recién llegados estadounidenses. Aquel 24 de mayo, un resultado inesperado sacudió el mundo del vino: para sorpresa de todos, se impusieron los Estados Unidos. Sin embargo, esta cata sigue siendo bastante desconocida para el gran público. Hoy no cabe duda de que Estados Unidos produce grandes vinos. Aunque California acapara en gran medida la fama de los vinos estadounidenses con sus excelentes Zinfandel, el estado de Oregón produce algunos de los mejores pinot noir del mundo y el estado de Washington ofrece excelentes Chardonnay, Merlot y Cabernet Sauvignon.
